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CoronaVirus COVID-19, que mensaje nos trae? Por Eduardo Seleson

Actualizado: 31 de mar de 2020

Quiero comenzar este post con una pequeña observación dado que lo que

vamos a desarrollar aquí trasciende el pensamiento racional, pues, aunque

dicho pensamiento que tiene gran utilidad para la vida práctica impide el

acceso a formas de conciencia más elevadas y a experiencias que nos

conectan con lo Absoluto. 

El intelecto sólo puede remitirse al análisis de la superficie de las cosas y

entregar una visión fragmentada, como ejemplo te diré que desde este lugar

“…un beso es el contacto mecánico de cuatro labios, con intercambio de saliva

y otras materias bucales”[1] …

Para captar el sentido profundo, el alma de las cosas, su dimensión oculta y

trascendente, es necesario recurrir a la visión intuitiva no contaminada por la

experiencia previa, desligada de los datos archivados en el cerebro.

 

La mirada profunda debe ser nueva, inocente, pero, el intelecto se aprovecha

de lo observado y tiende a clasificarlo, a compararlo y a ordenarlo según sus

datos acumulados y según su lógica, descartando aquello que excede sus

dominios cognitivos, así lo nuevo se vuelve viejo y lo profundo se vuelve

superficial.

 

Por lo que te pido me acompañes con paciencia y la mente abierta en este

viaje que haremos a la comprensión del mensaje del COVID-19.

Hecha esta aclaración, quiero empezar con un poco de historia sobre el

COVID-19, Wikipedia nos dice[2] : La pandemia de enfermedad por coronavirus

de 2019-2020, conocida como COVID-19 causada por el virus SARS-CoV-2.89

que comenzó el 1 de diciembre en la ciudad de Wuhan, en China Central,

cuando se reportó a un grupo de personas con neumonía de causa

desconocida, vinculada principalmente a trabajadores del mercado mayorista

de mariscos del sur de Wuhan, el cual vende, entre otros productos varios tipos

de animales exóticos vivos.

Desde entonces el crecimiento de esta enfermedad ha sido exponencial, y si te

pones a pensar en este momento a nivel mundial se ha casi paralizado la vida

tal como la conocíamos, estamos enclaustrados todos en nuestras casas,

saturados de mensajes de los medios sobre el progreso de esta enfermedad

en los distintos países, el turismo y todos los entretenimientos como

teatros,  cines, clubes, fiestas, espectáculos han cerrado, en algunos países,

los shoppings, las escuelas y las universidades también están cerradas, hay

crisis financieras, etc., no voy a hablarte de eso que en este momento (en que

escribo este post), pues los medios están permanentemente informando de

nuevas medidas preventivas.

Pero este, es uno de los caminos que se han emprendido es tratar la

enfermedad a nivel físico y allí los profesionales de la salud y los distintos


gobiernos están actuando en la mayoría de los casos en forma altamente

responsables tratando de contener esta pandemia.

Nosotros vamos a tratar otro de los caminos que debiéramos recorrer para

tomar conciencia del cambio que debemos realizar para lograr la

transformación que nos llevará a la sanación a nivel mundial. 

Si no te das cuenta de que estamos viviendo tiempos abiertamente

desafiantes, entonces probablemente no estás prestando atención y, el miedo

nos está rondando y tratamos de taparlo con chistes y banalidades para

aturdirnos en vez de reflexionar.

Hechas estas aclaraciones pasemos a tratar el tema desde esta óptica.

Francesca Morelli[3], una psicóloga italiana, ha dicho:

“Creo que el universo tiene su manera de devolver el equilibrio a las cosas,

según sus propias leyes, cuando estas se ven alteradas, los tiempos que

estamos viviendo plenos de paradojas dan que pensar.”

“En una era en la que el cambio climático está llegando a niveles

preocupantes por los desastres naturales que se están sucediendo, a China

en primer lugar y a otros tantos paises a continuación se les obligaal bloqueo;

la economía colapsa, pero la contaminación baja de manera considerable. La

calidad del aire que respiramos mejora, usamos máscarasrillas, pero no

obstante seguimos respirando..."

"En un momento histórico en el que el fascismo, con fuertes reclamos a un

pasado vergonzoso, está resurgiendo en todo el mundo,aparece un virus que

nos hace experimentar que, en un cerrar de ojos, podemos convertirnos

en los discriminados, aquéllos a los que no se les permite cruzar la

frontera, aquéllos que transmiten enfermedades.  Aún no teniendo ninguna

culpa, aún siendo de raza blanca, occidentales y con todo los lujos económicos

a nuestro alcance."

“En una sociedad que se basa en la productividad y el consumo, en la que

todos corremos 14 horas al día persiguiendo no se sabe muy bien qué, sin

descanso, sin pausa, de repente se nos impone un parón forzado. Quietecitos,

en casa, día tras día. A contar las horas de un tiempo al que le hemos perdido

el valor, si acaso éste no se mide en retribución de algún tipo o en

dinero. ¿Acaso sabemos todavía cómo usar nuestro tiempo sin un fin

específico?”

“En una época en la que la crianza de los hijos, por razones mayores, se

delega a menudo a otras figuras e instituciones, el Coronavirus obliga a cerrar

escuelas y nos fuerza a buscar soluciones alternativas, a volver a poner a papá

y mamá junto a los propios hijos. Nos obliga a volver a ser familia.”

“En una dimensión en la que las relaciones interpersonales, la comunicación, la

socialización, se realiza en el (no)espacio virtual, de las redes sociales,

dándonos la falsa ilusión de cercanía, este virus nos quita la verdadera


cercanía, la real: que nadie se toque, se bese, se abrace, todo se debe de

hacer a distancia, en la frialdad de la ausencia de contacto. ¿Cuánto

hemos dado por descontado estos gestos y su significado?”

“En una fase social en la que pensar en uno mismo se ha vuelto la norma, este

virus nos manda un mensaje claro: la única manera de salir de esta es hacer

piña, hacer resurgir en nosotros el sentimiento de ayuda al prójimo, de

pertenencia a un colectivo, de ser parte de algo mayor sobre lo que ser

responsables y que ello a su vez se responsabilice para con nosotros. La

corresponsabilidad: sentir que de tus acciones depende la suerte de los que te

rodean, y que tú dependes de ellos.”

“Dejemos de buscar culpables o de preguntarnos porqué ha pasado esto,

y empecemos a pensar en qué podemos aprender de todo ello. Todos

tenemos mucho sobre lo que reflexionar y esforzarnos. Con el universo y sus

leyes parece que la humanidad ya esté bastante en deuda y que nos lo esté

viniendo a explicar esta epidemia, a caro precio.”

Ahora bien, en el sentido micro, parece que todo el mundo está pasando por

algo a nivel personal. En el sentido macro, las sociedades están siendo

exacerbados por amenazas de ataques nucleares, rupturas políticas, crisis

financieras, tensiones raciales, tiroteos masivos, terrorismo, terremotos

devastadores, volcanes en erupción, despiadados incendios forestales,

tsunamis,  huracanes llamados “tormentas del siglo” y más. 

En medio de todo este caos aparece el COVID-19 y como dijo Francesca

Morrelli, el universo tiene su manera de devolver el equilibrio a las cosas,

según sus propias leyes, cuando estas se ven alteradas, los tiempos que

estamos viviendo plenos de paradojas dan que pensar.

Por lo que podemos preguntarnos, cual es el mensaje que este virus nos está

transmitiendo.

Vamos a cambiar la mirada superficial que tenemos y emprender un viaje hacia

el mensaje espiritual.

El rabino Aharon Shlezinger [4] en un video publicado en Youtube[5]dice que

esta pandemia ya fue anunciada hace 1500 años en el Tanaj[6].

Según Aharon Shlezinger lo que llevo a esta enfermedad fue anunciado en el

Talmud tratado de Sanedrin 97a, exégesis del gran rabino Saadia Gaon al que

llaman Rabad del siglo X, dice : … las personas quedarán en paro… y no

habrá paz para el que sale y el que entra a causa del enemigo … Rabad dijo

:… esto incluirá a los grandes eruditos estudiosos de la Torah  que de acuerdo